Empleo de la Sincronización de Hemisferios Cerebrales

Esta técnica se suele emplear con éxito para el tratamiento de las siguientes dolencias, trastornos y problemas, logrando resultados satisfactorios con mucha rapidez:

  • Eliminación del malestar corporal y emocional

  • Eliminación de las abreacciones

  • Cambier las creencias negativas

  • Apoyar a que el paciente encuentre recursos

  • Restablecimiento del apego del paciente

  • Aumento de la confianza del paciente

  • Aumento de la autoestima del paciente

  • Lograr seguridad ante la vida

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Cada hemisferio posee dominios específicos en nuestro comportamiento. Por ejemplo, el lado derecho del cerebro es dominante en las funciones espaciales, reconocimiento de rostros y de imágenes visuales y musicales. Es además, el hemisferio de la intuición, por lo general, mucho más desarrollada en las mujeres que en los varones.

El lado izquierdo del cerebro, por el contrario, es el encargado de los cálculos, las matemáticas y las habilidades de la lógica. Si bien, generalmente, usamos ambas capacidades, tendemos a estar más del lado de una que de la otra. De esta forma, una persona será realmente inteligente e intelectual si ha logrado el desarrollo funcional de ambos hemisferios, de modo que la lógica, asociada al deseo de tener el control de casi todo, trabajará en armonía con la reflexión y el juicio intuitivo.

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La intuición es la habilidad de comprender inmediatamente, sin el empleo del razonamiento consciente, por lo que está más allá de los paradigmas dominantes. De esta forma, somos capaces de generar pensamiento que cruce las barreras o los límites que imponen los paradigmas, para permitir el florecimiento de una nueva visión acerca de la realidad. Este es el camino que han usado grandes artistas y científicos a lo largod e la historia y ha permitido alcanzar metas singulares.

El hemisferio izquierdo de nuestro cerebro, el lado lógico, posee una lente de escasa capacidad angular comparada con el lado derecho, poseedor este de un gran angular que le permite observar con más facilidad el entorno vital donde se desenvuelve la persona, en lugar de concentrarse en solo unos pocos aspectos del mismo, que es la tendencia de nuestro hemisferio opuesto, el izquierdo.

El hemisferio derecho parece funcionar más y mejor durante la noche, mientras dormimos, es decir, cuando el lado izquierdo, el del pensamiento lógico (que es también el causante de nuestros sentimientos de duda y miedo), duerme y descansa. De ahí que muchas veces durante nuestro sueño hallamos la solución que nos permite tomar una decisión a la mañana siguiente.